Planificación, revisiones periódicas y auditorías son herramientas aliadas de las organizaciones que buscan asegurar el buen desenvolvimiento de sus procesos. Sin embargo, no hay como el trabajador en relación directa con una tarea para señalar sus problemas y posibles soluciones. Juan Becutti, analista de riesgo de Duke Energy, notó que para la formación y aprobación de los textos de contratos de la empresa se usaba el correo electrónico, pero que las idas y vueltas sin control de los e-mails por diferentes departamentos causaban demoras y confusiones. Con colegas de las áreas de legales, comercial y tecnología, Becutti creó una solución informática para la administración de los contratos.
"El programa incluye un solo archivo de Word que puede ser modificado por las personas directamente responsables. Los demás sólo pueden hacer comentarios al margen. Toda la información queda archivada en un registro histórico. De esta forma se centralizan procesos, optimizan tiempos y se mejora la calidad del procedimiento", explica el analista. Becutti y tres compañeros fueron premiados por su iniciativa.
Mediante su Programa de Mejora Continua (PMC), la empresa generadora y comercializadora de energía eléctrica y gas natural recompensa a los empleados con ideas con una asignación extra de 8000 pesos para cada uno. La primera convocatoria se realizó el último año y durante el actual se entregaron los premios.
"Somos una organización que busca el alto desempeño y, con este programa, lo estimulamos. Damos la oportunidad para que el empleado pueda gestionar cambios concretos en su trabajo orientados a un resultado. Si bien esto se solía hacer, no se documentaba. Ahora, con el PMC, sí", explica Mariana Ortiz de Zárate, gerente de Recursos Humanos de Argentina.
Sin complicaciones
El programa fue lanzando en la Argentina y Brasil, y su buena repercusión determinó que fuese llevado a Guatemala, El Salvador y Perú, donde la empresa también está presente.
En la filial local participó el 31 por ciento de los empleados mediante 11 proyectos presentados en las plantas de generación de energía eléctrica, en Neuquén, y también las oficinas de Buenos Aires. Además del proyecto de Becutti y compañía, Alberto Demeyer, jefe de turno de la Central Alto Valle, también fue premiado. "Mi propuesta fue mejorar el rendimiento de un tablero de distribución de 380 voltios que contaba con una sola alimentación principal. Lo que hice fue conectar una alternativa. De esa manera, ante determinadas maniobras, no era necesario sacar de servicio la principal, lo que podía implicar pérdidas económicas ya que el funcionamiento de equipos críticos depende de ese tablero", dice. Demeyer destaca que la virtud del programa es que se puede proponer cualquier cambio, por pequeño que sea.
Además, la instrumentación de las idea es expeditiva. "Primero, el promotor de la idea debe analizar a qué personas afecta su cambio. Si lo afecta sólo a él, no consulta y lo realiza. De lo contrario, debe negociar con los otros departamentos para ver si están de acuerdo con su propuesta. Así se genera un trabajo en equipo. Debe pedirle a su jefe que apruebe la idea, el presupuesto y le dé tiempo para instrumentarla", señala Ortiz de Zárate.
Una vez realizada la mejora, se miden sus efectos. Con la información relevada -resultados económicos, tiempos de ejecución, incremento de calidad, entre otros datos-, se presenta el proyecto realizado al área de Recursos Humanos.
Finalmente, un comité evaluador conformado por directivos de la empresa en la Argentina es responsable de elegir a los ganadores. Entre las dos ediciones se elegirá al mejor y éste participará de la edición global en Houston, Estados Unidos, en 2006. De acuerdo con Ortiz de Zárate no sólo se logra mejorar procesos que afectan el desempeño de la organización, sino que "la gente puede mostrar un logro personal y ser reconocidos por su grupo".
Fuente: La Nación |