Las calles empedradas del histórico barrio guardan en su corazón la Plaza Dorrego, escenario de múltiples manifestaciones artísticas. Cada fin de semana, temprano por la mañana, la plaza comienza a retomar el movimiento habitual de su rutina dominical para organizar la Feria de San Pedro Telmo. La muestra se realiza todos los domingos desde 1970 y es reconocida por su amplia colección de antigüedades, además de los espectáculos de música y muestras de arte. Los más de doscientos puestos que se extienden por la plaza guardan en sus diseños suspiros de tiempos perdidos que invitan a entusiasmados espectadores a disfrutar de las reliquias expuestas. María Rosa Suárez es vecina de la Plaza y confiesa recorrer la feria cada vez que tiene que hacer un regalo. “Los precios son muy variados y los puestos son tantos que es difícil no encontrar algo que se ajuste a tu gusto” afirma Suárez. Junto a los olvidados discos de vinilo se alza una parva de vajillas de plata y bronce apiladas en una ordenada montaña que refleja la imagen de quien se detiene a observarlas. El puesto de porcelana contiene en un recodo una serie de frías muñecas aniñadas con vestidos almidonados y cabellera ondulada que acapara la atención de las pequeñas que recorren la feria. Las madres, por su parte, se amontonan maravilladas alrededor de las lujosas joyas de décadas atrás. UN POCO DE HISTORIA
San Telmo es reconocido por conservar gran parte del escenario cultural argentino. La Plaza Dorrego es la más antigua de Argentina, luego de la Plaza de Mayo, testigo de numerosos acontecimientos históricos, como la reafirmación de la independencia en 1816.
En la década de 1960 numerosos artistas plásticos inspirados por su peculiar arquitectura instalaron su atelier en la zona.
En Balcarce 1016 se encuentra la casa y taller del famoso pintor Juan Carlos Castagnino. En la cuadra siguiente, sobre Carlos Calvo, se ubica la Iglesia Dinamarquesa, un templo luterano de imponente arquitectura neogótica. Justo a dos cuadras de una de las capillas más antiguas de la ciudad, construida por los jesuitas en 1734 y que lleva el nombre del barrio: la Iglesia de San Pedro Telmo.
Pero una de las curiosidades que presenta el lugar, es la “casa mínima”. Se trata de una vivienda de fines del siglo XVIII que con sólo un frente de 5 metros es la más angosta de la ciudad.
El barrio de San Telmo, junto a su célebre feria de antigüedades es uno de los atractivos más visitados por turistas que desean dar vistazo retrospectivo a la Buenos Aires colonial. DATOS UTILES
La Feria de San Pedro Telmo esta ubicada entre Defensa y Humberto 1º, se puede visitar todos los domingos de 10 a 17 hs.
Los más de 200 puestos contienen artículos anteriores a la década del 70. Abanicos, ropa de época, cristales, joyas y adornos antiguos son algunos de los objetos que se pueden encontrar.
Pero las compras no son las únicas actividades que ofrece la plaza de Dorrego. Las estatuas vivientes, bailarines de tango y músicos se reúnen habitualmente para brindar agradables espectáculos.
Para finalizar el recorrido se puede disfrutar de un buen café y un merecido descanso en cualquiera de los bares de estilo parisino que rodean la plaza.
Los colectivos que te acercan son: 22, 24, 28ª, 28B, 29, 33, 54, 61, 62, 74, 86, 93, 126, 130, 143, 152, 159.
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