Cuando murió en 1896, Alfred Nobel poseía 355 patentes diferentes por sus inventos. El más famoso, la dinamita, le dio fama y lo hizo rico. Hoy, más que por ello se lo conoce por el galardón que da vuelta el mundo: el Premio Nobel, entregado por su fundación cada año -fiel a su testamento- a quienes hayan prestado a la humanidad los mayores servicios en los campos de la física, la química, la literatura, la medicina y la paz.
Y parece que allí está gran parte del secreto de su país, Suecia, que pasó de ser una nación agrícola pobre a una de las industrias más prósperas y sofisticadas del mundo: en los inventos.
La evolución de sus enormes riquezas forestales, mineras e industriales hizo que en pocas décadas, en el siglo XX, se produzca lo que se conoce como "el milagro económico sueco". Es verdad. Pero fue una enorme serie de exitosos inventos (la turbina de vapor, el faro de gas, el teléfono, la llave ajustable, los envases Tetra, el sistema AXE -de conmutación telefónica digital controlado por computadora- y el bisturí Leksell ® Gamma, entre otros) lo que originó la "industria de genios", así le dicen, que hoy mueve el comercio de este país nórdico.
Es que en Suecia consideran que el futuro está, ante todo, en los ramos con aplicación intensiva de conocimientos, donde puede sacar provecho de su avanzado desarrollo tecnológico, de su sofisticada infraestructura y del elevado nivel de educación general.
Con nuestro país mantiene una larga relación comercial, que supo ser mucho más intensa cuando operaba aquí la naviera sueca Johnson Line, hace muchos años, pero cuya fidelidad se mantiene en las 30 filiales de grandes empresas que están establecidas en la Argentina. Por eso, el país decidió abrir una oficina comercial en Buenos Aires, que hoy inaugura la embajada de Suecia y el Consejo Sueco de Comercio Exterior.
Asistirán el canciller Jorge Taiana junto con el embajador de Suecia, Arne Rodin, el secretario de Estado de Comercio de Suecia, Lars-Olof Lindgren, el presidente del Consejo Sueco de Comercio Exterior, Ulf Berg y el nuevo director (designado) de la Oficina del Consejo Sueco de comercio Exterior en la Argentina, Mikael Ekman.
El interés particular de las empresas suecas radica en las áreas de tecnología de la informática y comunicaciones, minería, infraestructura, seguridad vial y cuidado del medioambiente. Este último sector es para el país europeo una bandera insignia; para 2025 espera convertirse en la primera economía del mundo totalmente libre de petróleo gracias al aprovechamiento, entre otras cosas, de la riqueza de sus ríos a través de la energía hidráulica.
Expansión
Tiene más de 500 empresas internacionales de gran tamaño (Scania, Volvo, Ericsson, Tetra Pack, Asolut y Electrolux, entre otras) y ello responde a que, frente al insuficiente tamaño del mercado nacional, se vieron obligadas a invertir desde un principio en la exportación. Esto le dio una ventaja competitiva y explica el hecho de que hoy el país cuente con un elevado número de compañías multinacionales.
Otro de los rubros en los que se destacan registra un origen temprano y se vincula con la revolución creativa, sufrida en la última década. Lo denominan "industria de las viviencias" y consiste en ramos creativos emparentados entre sí: diseño, música, moda, arte, gastronomía, publicidad, medios de comunicación y turismo. La exportación aquí también va de la mano.
Para quienes estén interesados en conocer más de Suecia y explorar negocios ahora cuentan con la nueva oficina del Consejo Sueco de Comercio Exterior (Swedish rade Council in Argentina) en nuestro país, que funcionará en Paraguay 1178, piso 7, departamento A (C1057AAR), Capital. Tel.: 4816-5000, argentina@swedishtrade.se. En Internet: www.swedishtrade.com/argentina
Por Ana Miura De la Redacción de LA NACION
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