No provienen del campo ni del humeante universo de las fábricas. Pero las industrias culturales (IC) argentinas también tienen lo suyo para ofrecer a otros países.
Se trata de sectores que combinan la creación, la producción y la comercialización de contenidos intangibles de naturaleza cultural, generalmente protegidos por derechos de autor, que pueden tomar la forma de bienes o servicios, según define la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Incluyen la impresión y la publicación; las producciones multimedia, audiovisuales, fonográficas y cinematográficas y, en algunos países, como el nuestro, también consideran el diseño. Así, las IC se distinguen por su doble particularidad como creadoras y transmisoras de contenidos simbólicos y como un importante sector productivo que, aún liderado por grandes potencias -como la glamorosa industria de Hollywood, por ejemplo-, en el mundo subdesarrollado, políticas adecuadas mediante, promete un futuro más que interesante. Y, lo que no es menor, crece en el intercambio mundial.
Si bien es notable la falta de estadísticas y cifras actualizadas en esta materia, se sabe que entre 1994 y 2002 el comercio internacional de bienes culturales aumentó de US$ 38.000 millones a US$ 60.000 millones. Y ya se estimaba, en un comunicado de la Unesco sobre el informe International Flows of Selected Cultural Goods and Services, 1994-2003, que el peso económico de esta industria sin chimeneas en el mundo era de 1,3 billones de dólares.
Llegar a otros países con estas propuestas es el objetivo que, más allá de las puntuales estrategias exportadoras que impulsa la industria cinematográfica, desde hace dos años persigue el programa Cultura Exporta, de la Subsecretaría de Gestión e Industrias Culturales porteña, que viene trabajando para promocionar en el exterior a todos los otros sectores que integran las IC radicadas en la ciudad, donde se concentra la mayoría de las pymes de base cultural.
"Buenos Aires es una ciudad generadora de contenidos, con muchísimos productores en cualquiera de los campos de la industria cultural. Y éste es un sector que tiene una fuerte potencialidad para exportar porque tenemos una producción importante, muy buena calidad de contenidos y muy buenos profesionales", resumió Stella Puente, titular de la oficina porteña.
En el país, las IC producen casi el 3% del PBI y su incidencia en la generación de empleo se estima en poco más del 2 por ciento. En cambio, en la metrópoli porteña los números son más contundentes: aportan el 6% del PBG (producto bruto geográfico) y su participación en el empleo de la ciudad alcanza al 4%, de acuerdo con un informe del Observatorio de Industrias Culturales de la Ciudad de Buenos Aires (OIC), con últimos datos registrados de 2000. Así, a falta de commodities para ofrecer, la capital del tango se perfila como un pilar para promover la inserción de nuestras industrias creativas en el exterior.
"En estos últimos años se ha dado un proceso muy grande de transnacionalización en el que se debilitaron muchas IC locales. Y aunque quizá llegamos un poco a destiempo por todo este proceso de concentración en el mundo desarrollado, en la Argentina, y muy especialmente en Buenos Aires, con su gran producción cultural -tan ligada a la marca país-, aún estamos a tiempo de hacer muchas cosas para ganar mercados", se entusiasmó Puente.
Por eso, una de las estrategias de Cultura Exporta, que aúna esfuerzos con otras áreas del gobierno ligadas al comercio exterior y al sector productivo, es ofrecer subsidios (ver recuadro) para que las pymes porteñas participen en ferias internacionales de negocios de editoriales, sellos discográficos y empresas con diseño. El itinerario para este año incluye el Salón del Libro de Madrid, la Feria de la Música Womex en Sevilla y la E-3 (Electronic Entertainment Expo), en Los Angeles. Además, el programa alienta la presencia de las IC en misiones comerciales, al tiempo que organiza misiones inversas y rondas de negocios. También se ocupa de armar catálogos de exportación y de brindar capacitación y asistencia técnica. Y en alianza con la Fundación ExportAr fomenta la creación de consorcios de exportación. "Dentro de la línea de subsidios, uno de ellos está destinado a proyectos asociativos, porque para las pymes la asociatividad es fundamental, tanto para comprar insumos como para exportar", indicó Puente.
En 2004 la Argentina exportó discos y cassettes grabados (que incluyen música, videos y videojuegos) por US$ 24 millones, bienes fotográficos y cinematográficos por US$ 57 millones y películas por casi US$ 5 millones, según datos de la OIC, que apenas son una punta del iceberg. Es que, como subraya Puente, "los números oficiales son menores a los reales porque muchos productos y servicios carecen de registros aduaneros". Un capítulo aparte merecen las editoriales de libros, que este último tiempo viene recuperando sin pausa su presencia en el exterior, y la creciente difusión de contenidos televisivos argentinos en las pantallas de cercanos y lejanos países.
¿Hacia dónde viajan nuestras producciones culturales? "Depende de los rubros -aclaró Puente-, pero principalmente hacia los países del Mercosur, Chile, México y España. Y la industria del diseño está abriendo mercados más sofisticados, como los asiáticos."
Por Raquel Saralegui Para LA NACION
Pasaje, estadía, costo de stand...
Para participar en ferias internacionales de negocios, las pymes editoriales, discográficas y de diseño porteñas que quieran acceder a los subsidios del Fondo de Cultura BA, que cubren pasaje, estadía y/o costo de stand hasta un máximo de 7000 pesos, tienen tiempo hasta el 15 de mayo para inscribirse. Más datos: 4323-9705; industriasculturales@buenosaires.gov.ar
El estético mundo del diseño
Como en otros países, las industrias culturales (IC) argentinas también incluyen al estético mundo del diseño, que incipientemente va abriéndose paso en el camino exportador. Y no sin esfuerzo, como lo demuestra la experiencia de estas pequeñas empresas creativas que han logrado concretar sus primeras ventas.
Llegar a exportar es difícil, pero no inalcanzable, dice Silvia Fiedler, titular de Huellas, objetos con identidad. Fiedler diseña y produce complementos de decoración realizados en cuero liso y con pelo, y acaba de enviar a China el segundo embarque de marcos, portarretratos, papeleros y bandejas trabajadas en el noble material para una sofisticada tienda de Shanghai. Es que la exportación llegó tras un largo periplo que incluyó su participación, entre otras exposiciones, en la feria Ambiente de Francfort en varias oportunidades; la primera, en un esfuerzo conjunto con dos diseñadores argentinos y luego con el Grupo 2 x 4 formado por seis empresas de diseño en un stand común con el apoyo de la Fundación ExportAr, donde estableció muchos contactos, con pedidos de muestrarios y pruebas pilotos de proyectos que finalmente no se concretaron.
Lo insólito es que el contacto para la venta lo hice aquí una de las veces que participé en la versión argentina de Ambiente (Ambientar). Llegó una mujer china, que no hablaba español y casi nada de inglés cuenta Silvia; la atendí lo mejor que pude; volvió al terminar la feria y me preguntó si podía hacer un pedido. El año pasado hice el primer envío, y hace poco mandé el segundo por barco, que debe de estar llegando estos días.
En básico inglés, Silvia se comunica con su compradora china por e-mail. En la manera de tratar son exquisitos, cumplidores, formales y amables, sin exigencias desmedidas y con un nivel de confianza asombroso. Y yo dice pude cumplir muy bien con los tiempos establecidos, así que por ahora estoy contenta y tratando progresar paso a paso para equivocarme lo menos posible. En Juegos del Caracol microempresa de juegos didácticos que se distingue por su simpático packaging semejante a una lata, en la que Paula Spritz aporta el diseño de sus ilustraciones y Javier Bendersky el ojo comercial, las primeras exportaciones realizadas el año pasado a Perú y a Estados Unidos llegaron por medio de la vidriera cibernética.
Quienes vinieron a comprarnos nos conocieron por nuestra página en Internet. Y nosotros no tuvimos nada más que hacer que enviar el pedido. Una cosa es vender y otra, comprar, y en esa oportunidad vinieron a comprarnos, dice Javier. En cambio, para salir a vender sus puzzles, memotest y demás juegos el año último participaron en dos misiones comerciales a Chile y Barcelona, organizadas por la Secretaría de Producción porteña.
En estas primeras experiencias aprendí mucho en las rondas de negocios, en las que tuve trato con gente muy experimentada. Y como resultado de ambas misiones continuamos en tratativas con algunas empresas, muy interesadas en las versiones magnéticas de nuestros juegos, indica Javier.
La exportación agrega es un camino difícil, pero una vez que lo empezás a andar parece menos espinoso. El tema es saber bien las ventajas respecto de nuestros competidores y hacer hincapié en eso. No podemos vender con la escala de China, pero nosotros, más allá de los precios, sí podemos distinguirnos por nuestro diseño y calidad.
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