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| El desafío de ver más allá de China |
| Para Ahmad Husni, viceministro de Comercio e Industria de Malasia, los empresarios argentinos deben abrir su mente a otros mercados de Asia
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El salón en el segundo piso del Sheraton Hotel de Retiro estaba lleno. El interés por participar en el seminario Oportunidades de negocio Malasia-Argentina el lunes de la semana pasada era palpable. La razón también. Según datos oficiales, el intercambio comercial creció en 2005 más del 60 por ciento y la Argentina se convirtió en poco tiempo en uno de los socios más importantes de Malasia en América latina.
En una entrevista con LA NACION, el viceministro de Comercio Internacional e Industria, Ahmad Husni, explicó por qué. El funcionario, que lideró la misión comercial del país asiático a nuestras tierras, indicó además qué es lo que hace falta para mantener el ritmo: una oferta más amplia y más flexibilidad.
-¿Cómo evalúa el intercambio comercial entre ambos países?
-Para darle una respuesta en cifras: el año pasado el comercio bilateral entre la Argentina y Malasia creció un 61%. Está entre los ratios más altos de nuestra balanza comercial. Aún así, creo que puede seguir creciendo. No a un volumen tan alto, pero sí entre un 20% y un 60% para este año.
-¿Cuáles son los sectores de la economía argentina con los que se interactúa más?
-Importamos cereales, alimentos y productos de origen animal. A eso se suma maquinaria para la producción del sector de electrodomésticos que es uno de los más fuertes de nuestra economía. Nos dimos cuenta de que el sector de electrodomésticos local está evolucionando muy bien. Particularmente en lo que hace a equipos de aire acondicionado. También introducimos materias primas para la refinación de petróleo, hierro y acero. A eso se suman productos de goma y caucho. Pero, obviamente, también nos fijamos en otros sectores como maquinaria y productos químicos. Tenemos especial interés en el sector de la madera, una de las áreas de nuestra economía que más fuerte creció en los últimos tiempos.
-¿Cuáles son sus socios comerciales más importantes?
-Identificamos algunos países individuales de la región por su importancia: Japón, China y Corea del Sur. Al resto lo evaluamos como mercados: Asia, Estados Unidos, Europa y América latina. Este último significó un volumen de US$ 2000 millones el año pasado. La Argentina, con 715 millones, es nuestro segundo socio más importante detrás de Brasil.
-¿Dónde falta más cooperación en el intercambio comercial? ¿Qué se puede mejorar?
-Nos gustaría que los exportadores argentinos incrementen su oferta de productos. En esta visita, hablando con algunos de los asistentes al seminario, noté que hay como un bloqueo mental para ver más allá de China. Lo que nos gustaría es que amplíen el horizonte para sus destinos.
-Pero, ¿qué beneficios ofrece el mercado malayo?
-Es muy simple, la ubicación. Cuando hablamos de comercio internacional hablamos de logística. Malasia está en el centro de tres mercados muy importantes: China, India e Indonesia. Tenemos un sistema de infraestructura y de facilidades para el intercambio que permite mover mercancías en poco tiempo. Y en eso no vemos a un mercado en particular, sino que miramos a los tres en su conjunto.
-¿Hay interés de las empresas en instalarse en la Argentina?
-Nosotros promovemos muy fuerte la inversión transfronteriza de nuestras compañías. Por ejemplo, están muy representadas en China. En la India tenemos una importante participación en el sector de la construcción. En América latina, estamos en Chile, en el sector inmobiliario. Notamos incluso que el nivel de desarrollo de la empresa allí establecida es mucho mayor que el de su casa matriz en Malasia. Promovemos este tipo de inversión con incentivos impositivos, particularmente para las compañías malayas que quieran adquirir empresas extranjeras.
-¿Tiene cifras?
-De 2000 hasta ahora el volumen fue de US$ 57.000 millones. Para lo que hace a 2005, el total del cash flow invertido en ultramar fue de US$ 21.500 millones. Y de enero a marzo de 2006, fue de US$ 13.000 millones.
-¿Cuántas empresas malayas ya están en la Argentina?
-Dos: Petronas, en el sector del petróleo, e IGM, en la construcción. Este es el tipo de inversiones que estamos promoviendo con nuestra visita.
-¿Cómo se eligen esos sectores?
-Para eso nos fijamos en cuestiones políticas y en el entramado económico. Aquí nos fijamos en tres aspectos: qué industrias o sectores pueden ser interesantes para nuestras empresas, qué competidores existen en el mercado, si hay facilidad de financiación y, finalmente, qué proyección de rentabilidad ofrece el mercado.
-¿Y cómo evalúan a la Argentina?
-Sabemos que países como la Argentina tienen mucho potencial, pero todavía no hemos llegado a una evaluación final en lo que hace al marco institucional: cuál es la política del gobierno local, cuáles son los incentivos que ofrecen, cuán receptivos son
-¿Lo son?
-[Hace un largo silencio] Debemos esperar el resultado de las reuniones, pero puedo decirle que se ve mucho entusiasmo.
–¿Cuánto invirtieron en transporte y logística el año pasado?
Tenemos pensado invertir hasta el 2010 algo más que 8000 millones de dólares. Disponemos de un sistema de carreteras que unen el Norte y el Sur, y el Este y el Oeste en línea recta. Respecto a nuestro puertos, Westport representa el número 17 del mundo en eficiencia, tamaño y movimiento de carga. A eso se suman nuevos puertos en el Sur, por ejemplo PTP que logró arrebatarle algo del negocio de puertos a Singapur con un movimiento anual de 3,8 millones de TEU [unidad de medida equivalente a un contenedor de 20 pies] por año. En lo que hace al movimiento de aduanas, tenemos implementado sistemas de facturación electrónica. La razón es muy simple: con un valor de 215.000 millones de dólares nuestro intercambio comercial representa la mayor parte de nuestro Producto Interno Bruto (PIB). En términos per cápita tiene, incluso, un valor más alto que el de EE.UU. o China.
–¿Con qué tipo de políticas tratan de fomentar el comercio?
–Primero, tratamos de cuidar de que los productos que incentivamos para el intercambio tengan un cierto nivel de competitividad de mercado. Aquí hay dos parámetros que nos interesan: calidad y costos. Por otro lado, para la importación de materia primas, que serán luego usadas en la producción de bienes para la exportación, otorgamos una excepción de aranceles de importación de entre el 10% y el 15%. Así, el producto que producimos tendrá un costo menor en origen.
–¿Cómo interactúan los sectores público y el privado?
–Tenemos mucho diálogo. Mi ministerio se encuentra varias veces al año con representantes del sector y en esas reuniones ellos nos dicen qué es lo que necesitan Estamos obligados a generar productos de alta calidad, pero a un precio asiático. Además, el marco institucional está. Tenemos varios organismos como la Agencia de Cooperación Comercial de Malasia y oficinas –cerca de 20 a 30 en todo el mundo– que se encargan de investigar nuevas oportunidades, nuevos mercados. El gobierno apoya realizando varias misiones comerciales por año. Hay años en los que tenemos de 12 a 14 misiones.
–Malasia es un país que tiene al Islam como su religión oficial. En estos días, ello representa un factor de inseguridad en los ojos de muchos a la hora de hacer negocios.
–Usted puede ver la estabilidad que ofrece nuestro sistema político por lo siguiente. Desde nuestra independencia en 1957 nunca tuvimos problemas al respecto. Antes que nada, y eso nuestra población lo tiene muy claro, está la ley. Tenemos varios tipos de religiones y confesiones que pesan en nuestro país: el Islam, el hindú, el cristianismo, el budismo. Pero a pesar de ello hemos llegado a un estado en el que todos, antes que nada, se sienten malayos. Somos un país moderado. En lo que hace al Islam, practicamos el así llamado Islam civilizador. El Islam civilizador promueve el respeto por la vida y el modo de vida. ¿Cuál? El de la educación, la economía, la tecnología para poder estar entre los mejores del mundo. Por eso siempre digo que la gente venga para que vea cómo vivimos en Malasia en una sociedad integradora que une tanto a malayos como a indios y chinos en una meta común de proveer desarrollo económico. Iniciamos nuestro modelo de desarrollo en los años 80. La meta es: ser para el año 2020 un país industrializado. Hoy exportamos a 230 países en todo el mundo.
Flavio Cannilla
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Fuente:La Nación
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